sábado, 14 de abril de 2012

Baila conmigo.

Acerco el odio a las paredes para intentar rescatar un atisbo de luz. Mi única ambición queda reducida al secuestro de un antiguo recuerdo, al encuentro de esas notas que armonizan con el aire que oprime esta habitación. Pasan por delante de la retina el vaivén de las pestañas. Los pulmones vuelven a llenarse y suena de nuevo el bucle del tic tac. Podrías tener la sensación de haberlo dejado de oír. Perder el control de aquello establecido hace demasiado tiempo como para tirar de la cuerda y rescatarlo de nuevo, con el fin de reanudarlo más tarde con un nudo nuevo. Tal vez sea el que ate las ráfagas de viento o fragüe el cemento de estas cuatro paredes. Como ya se contó en su momento, ha pasado demasiado tiempo desde que se empezó a enmarañar sin que nadie fuese capaz de controlarlo.
Poco a poco parece surgir un tenue rumor entre las manchas del gotelé. Suena tan anómalo en esta calma, que si hubiese sido el grito más desgarrador que hubiese existido jamás, lo hubiese acogido igualmente en mis brazos cuarteados. Lo recorrí de arriba a abajo. Le di mil vueltas y no pude apartar la mirada. No me importó si pensó en mi falta de modales ni en lo molesto de mi descaro. La primera gota de lluvia después de soportar durante varios días, un cielo plomizo y cargado de historias que parece no estar dispuesto a regalar. Así fue el retumbar sordo de mi corazón demasiado pegado a la pared maciza. De aquel modo extraño, un grito envasado rehizo el camino a través de mi garganta y cuerdas vocales hasta un lugar desconocido, para nacer en mis oidos sordos de nuevo.
Aquí no hay ventanas ni un solo resquicio por el que se pueda colar algo parecido al viento o al aire que intento describir con tanto ímpetu. Puede ser la imaginación revolviéndose entre golpe y golpe en esta caja vacía. Será ella la que trepa hasta mis ojos para despertarme, hasta mis labios para hacerme reaccionar y hasta la oreja para susurrarme, muy bajito, historias para no dormir. Me roba el sueño, al fin y al cabo. De todas formas, gracias. Eres la pequeña semilla recogida de una lágrima olvidada. Eres la que al final de cada despedida me da las buenas noches, y yo soy la que te recuerda con una sonrisa, que necesitaré besarte para dar por concluidos nuestros bailes pautados cada tic tac. Sabes que ahí fuera, más allá de esta habitación, me espera la luna para que baile con ella.

domingo, 8 de abril de 2012

1999


Hasta aquí llegó el ritual
de enfados y canibalismo estúpido.
Son demasiadas horas en vela
y nada que decir.

Descansamos nuestra espalda
en las persianas bien cerradas,
tú y yo anémicos
y a cada parpadeo calmado
intentamos dormir.

Terapias mal llevadas sin nadie
que mediara por dos histéricos,
mis gritos envasados al vacío
reventaron al fin.

Y ahora congelo cada instante
sabiendo de antemano
que son los últimos
la noche en que el noventa y nueve
llegó hasta abril.

viernes, 16 de marzo de 2012

Historias para no dormir.





No sé exactamente como empezar esto. Sé que tengo mil cosas rondado por la cabeza. Realmente, creo que el problema es ese. Son demasiadas a la vez, sin orden ni concierto. Apuñalando la razón y el entendimiento. No puedo acabar de ordenarlas ni diferenciarlas. Aún así, lo que está más que claro, por mucho que quiera esconderse para intentar no hacer daño, es que te necesito aquí, conmigo, ahora. En la cocina, en mi cama, en mi espacio reducido, pero suficiente para las dos. Sin más, no necesito otra cosa. ¿Qué más dan las cosas banales que no hacen otra cosa que ocupar rincones rebasados de historias para no dormir?
Más clara que nunca te dibujas y te adivino en mitad de las noches. Todas y cada una de ellas apareces sin que te tenga que esperar. Tú tal vez sí que me esperes a mi. Y es algo que no puedo soportar. A partir de las 12 necesito aparecer por la ventana y mirarte, aún sabiendo que estás demasiado lejos para poder tocarte aunque sea con la yema de los dedos e imaginar que te puedo robar y guardarte cerca de mí. Aún intentado entender el porque, no hago otra cosa que buscarte e intentar separarte del resto de circunstancias que acehan en los callejones de esta ciudad maldita.

Hacía tiempo que no te escribía, que no te intentaba definirte con palabras torpes y llenas de faltas de ortografía. Me da igual. Ahora lo único que cuenta es que pasen las horas hasta que pueda volver a encontrarte.

Hasta esta noche.

lunes, 13 de febrero de 2012

Arual

Estoy en clase. Corrijo, no lo estoy. Solo me hago notar, cuando la profesora se me queda mirando con cara de no entender en que lugar me encuentro, a donde he ido a parar.
Cada vez que me despierto para empezar un nuevo día, siempre lo hago con la incertidumbre mundana de no saber qué depararán las horas. Pero esta semana comienza de una manera diferente. Sé qué pasará esta tarde, puedo imaginar qué ocurrirá el miércoles, y aunque no quiera, vislumbrar las consecuencias del sábado. Aunque pueda tener por cierto qué pasará en breves, lo que desconozco por completo es donde estaré yo. A donde irá a parar mi cabeza. En qué agujero esperaré encogida hasta no sentir las piernas para salir corriendo.
Creo que odio pararme a pensar en estas cosas, que al mismo tiempo me martillean sin cesar en todo momento. Estoy prácticamente convencida de que soy capaz de garantizarme la memoria selectiva como vía de escape. Esto funciona siempre y cuando siga pasando desapercibida y no pretendan estrujarme hasta escupirlo todo.
No sé donde iré a parar ni en que condiciones. No sé ni siquiera acabar esto siendo mínimamente positiva.

viernes, 3 de febrero de 2012

Presoner

Deserts d'amics, de béns e de senyor,
en estrany lloc i en estranya contrada,
lluny de tot bé, fart d'enuig e tristor,
ma voluntat e pensa caitivada,
me trob del tot en mal poder sotmès,
no veig algú que de mé s'haja cura,
e soi guardats enclòs, ferrats e pres,
de què en fau grat a ma trista ventura.

Eu hai vist temps que no em plasia res,
ara em content de ço qui fai tristura,
e los grillons lleugers ara preu més
que en lo passat la bella brodadura.
Fortuna vei que ha mostrat son voler
sus mé, volent que en tal punt vengut sia;
però no em cur, pus han fait mon dever
ab tots los bons que em trob en companyia.

Car pren conhort de com sui presoner
per mon senyor, servint tant com podia,
d'armes sobrat e per major poder,
no per defaut gens de cavalleria.
E prenc conhort quan no puc conquerir
haver en res sens que treball no senta,
mas d'altra part cuid de tristor morir
com vei que el món del revers se contenta.

Tots aquests mals no em són res de sofrir
en esguard d'u qui el cor me destenta
e em fai tot jorn d'esperança partir:
com no vei res que ens avanç d'una espenta
en acunçar nostre deslliurament,
e més que vei ço que ens demana Sforça
que no sofir algú raonament,
de què llangueix ma virtut e ma força.

Per què no sai ni vei res al present
que em puixa dar en valor d'una escorça,
mes Déu tot sol, de qui prenc fundament
e de qui fiu, i·z ab qui mon cor s'esforça;
e d'altra part del bon rei liberal,
qui em socorrec per gentilesa granda,
li qui ens ha mès del tot en aquest mal,
que ell me'n traurà, car soi jus sa comanda.

Tornada

Reis virtuós, mon senyor natural,
tots al present no us fem altra demanda,
mas que us record que vostra sang reial
mai defallí al qui fos de sa banda.