lunes, 13 de febrero de 2012

Arual

Estoy en clase. Corrijo, no lo estoy. Solo me hago notar, cuando la profesora se me queda mirando con cara de no entender en que lugar me encuentro, a donde he ido a parar.
Cada vez que me despierto para empezar un nuevo día, siempre lo hago con la incertidumbre mundana de no saber qué depararán las horas. Pero esta semana comienza de una manera diferente. Sé qué pasará esta tarde, puedo imaginar qué ocurrirá el miércoles, y aunque no quiera, vislumbrar las consecuencias del sábado. Aunque pueda tener por cierto qué pasará en breves, lo que desconozco por completo es donde estaré yo. A donde irá a parar mi cabeza. En qué agujero esperaré encogida hasta no sentir las piernas para salir corriendo.
Creo que odio pararme a pensar en estas cosas, que al mismo tiempo me martillean sin cesar en todo momento. Estoy prácticamente convencida de que soy capaz de garantizarme la memoria selectiva como vía de escape. Esto funciona siempre y cuando siga pasando desapercibida y no pretendan estrujarme hasta escupirlo todo.
No sé donde iré a parar ni en que condiciones. No sé ni siquiera acabar esto siendo mínimamente positiva.

viernes, 3 de febrero de 2012

Presoner

Deserts d'amics, de béns e de senyor,
en estrany lloc i en estranya contrada,
lluny de tot bé, fart d'enuig e tristor,
ma voluntat e pensa caitivada,
me trob del tot en mal poder sotmès,
no veig algú que de mé s'haja cura,
e soi guardats enclòs, ferrats e pres,
de què en fau grat a ma trista ventura.

Eu hai vist temps que no em plasia res,
ara em content de ço qui fai tristura,
e los grillons lleugers ara preu més
que en lo passat la bella brodadura.
Fortuna vei que ha mostrat son voler
sus mé, volent que en tal punt vengut sia;
però no em cur, pus han fait mon dever
ab tots los bons que em trob en companyia.

Car pren conhort de com sui presoner
per mon senyor, servint tant com podia,
d'armes sobrat e per major poder,
no per defaut gens de cavalleria.
E prenc conhort quan no puc conquerir
haver en res sens que treball no senta,
mas d'altra part cuid de tristor morir
com vei que el món del revers se contenta.

Tots aquests mals no em són res de sofrir
en esguard d'u qui el cor me destenta
e em fai tot jorn d'esperança partir:
com no vei res que ens avanç d'una espenta
en acunçar nostre deslliurament,
e més que vei ço que ens demana Sforça
que no sofir algú raonament,
de què llangueix ma virtut e ma força.

Per què no sai ni vei res al present
que em puixa dar en valor d'una escorça,
mes Déu tot sol, de qui prenc fundament
e de qui fiu, i·z ab qui mon cor s'esforça;
e d'altra part del bon rei liberal,
qui em socorrec per gentilesa granda,
li qui ens ha mès del tot en aquest mal,
que ell me'n traurà, car soi jus sa comanda.

Tornada

Reis virtuós, mon senyor natural,
tots al present no us fem altra demanda,
mas que us record que vostra sang reial
mai defallí al qui fos de sa banda.

lunes, 30 de enero de 2012

Fuga

En esta habitación pequeña, oscura, asfixiada, has conseguido volver a meterme. Me obligaste. Me arrastraste. Me desarmaste. Me robaste la llave. Lo conseguiste, enhorabuena. Volver al ritual de arañazos y gritos ahogados. Esta toda acolchada. No hay nada más. Protegí las paredes hace tiempo. Pero ahora mismo, lo único que pretendo es arrancarlo a tiras. Desnudar de nuevo las paredes y conseguir huir.
Esta vez, he sido mucho más rápida. Hace tan solo un par de latidos que me encerraste aquí, y ya he descubierto que te has llevado la llave. Poco a poco mi cabeza va relajándose, y mi reloj a ralentizar las horas y después cada minuto se convierte en una nueva hora. Así va. Poco a poco. Y así seguirá haciéndolo. La verdad es que sé que no faltará mucho para volver a bombear sangre de una manera extraordinaria, mi cabeza a dar vueltas, y yo a gritar en la oscuridad. Otra vez. Se vuelve a doblar la misma esquina de la página. Vuelvo al capítulo que ansiaba terminar de una vez. Sigo viendo los mismos personajes con sus personalidades inacabadas. Sigo de testigo ante el espectáculo de los conflictos ajenos. Como en una historia. Como en un cuento. Como en las historias que oíamos de niños. Como en un folleto en el parabrisas. Como un pañuelo olvidado en el bolsillo, con un número de teléfono perdido. Pequeños momentos de simulada flexión por parte de la realidad. De la objetividad. De lo que abarca este momento y el tiempo. Más allá de cerraduras y trampas por la noche. Ajeno a las llaves y los códigos. Mucho más lejos que mi habitación, las tres de la tarde y nuestros sueños desquiciados.
No sé, tal vez consiga salir de aquí. Todo dependerá de si tengo un sitio al que ir...o no.

martes, 3 de enero de 2012

Volver a empezar no siempre fue tan tóxico.

Empezamos otros 365 en los cuales cualquier cosa puede pasar. Donde otras mil pueden no suceder. Donde nos  volvemos a encontrar como al principio. Cuando no se sabe como depertarás cuando al día siguiente volverá a sonar el despertador. Cuando no puedes predecir cuales serán las sorpresas que el sol sobre tu cabeza te harán descubrir, ni en las cosas en que la luna te hará pensar. Si encontrarás en qué ocupar tu tiempo. Algo verdaderamente importante como para poder decir, dentro de esos nuevos 365 días, que nada más importó que lo que tu cabeza loca logró dejarse llevar, y hasta donde llegaron tus pies dando un paso detrás de otro, simplemente avanzando sobre las horas, hacia aquel lugar que creiste oportuno. Tampoco se sabrá decir si fue realmente el lugar adecuado ni el momento preciso. Simplemente nos volveremos a plantar ante copas y vestidos caros. Ante caras desconocidas, pero que aún así, en un momento de supuesta plenitud, serás capaz de besar por celebrar el final de otro año en el que sobreviviste o al menos lo intentaste.
De todas maneras, el ser humano es increible. Tan pronto puede estar dedicándote la sonrisa más sincera, que las lágrimas más inhospitas. Las anécdotas más increibles y los recuerdos más devastadores. Lo único que realmente necesitamos es otra mirada cómplice que te pueda decir "Estás en casa". A partir de ese momento, cualquier reloj apretado por las prisas y la rutina desaparece. Cualquier argumento que te pueda dar ese supuesto tiempo futuro, queda suspendido por unos segundos, y eres capaz de salir a la calle diciendo "Camino es el que se hace al caminar. Volveré y podré echar la vista hacia atrás sabiendo que pueden haber mil derroteros por los que escapar, pero siempre podré volver a casa y sonreir de esa manera extrañamente feliz."
Feliz incertidumbre a todos.

jueves, 29 de diciembre de 2011

!



¡Vamos!

Pescar un gran pez,
hacer un batido,
subir la persiana,
encontrarme contigo,
hacer el amor después de la tormenta,
salir con Monti a jugar con las cuestas,
tumbarme en la arena,
una cerveza fresca,
nadar en el mar,
bailar de verbena,
refrescarme la frente en una fuente,
pedirle un favor a un hermano valiente,
perder el tren,
perder la cabeza,
encontrar una sonrisa
y perderme en ella
hacer la compra,
comprar una botella,
beberla en pareja,
jugar bajo la mesa,
viajar en trenes,
la colonia Denenes,
leer un libro que me quepa en el bolsillo,
bajar piñones,
comer macarrones,
hacerme el despistado en las reuniones,
mirar diez capítulos seguidos de una serie,
jugar al Guitar Hero
y creerme en puto héroe,
marcar tu calendario,
pisar el escenario,
volar por tu barrio escondido en un armario,
subir tu salario emocional hasta el campanario,
sí, soy un solitario,
un proletario del vocabulario,
y hoy rimo todo con río porque sonrío por no llorar,
hoy río por no llorar,
sí, sonrío por no llorar,
yo hoy río por no llorar,
yo hoy
la, la, la, la, la

¡Ei, chicos!
Hay sorpresas de colores en las cimas de los montes,
millones de setas perdidas en los bosques
con mi nombre escrito en ellas
gritando: ¡Delafé, dale sentido a mi existencia!
¡Aaaaaaah!
Dale sentido a mi existencia
¡Todas las trompetas de la muerte!
¡Miles de trompetas de la muerte!
¡Miles de trompetas de la muerte soplando!

Es Delafé y Las Flores Azules
con tonos rosados.
Pescar más de un pez,
hacer un bizcocho,
abrir la ventana,
iluminar tus ojos,
hacer el amor después de la siesta,
pasar la tarde en casa de Leta,
tumbarme en el monte,
un cerveza fresca,
nadar en el mar,
comer una paella,
andar por la playa cuando el sol viene de cara,
descubrir una canción
y poder silbarla
perder la vergüenza,
perder la cabeza,
encontar una sonrisa y sonreir con ella,
salir de compras,
comprar una botella,
beberla en pareja,
jugar en la trastienda,
viajar en tren,
una colonia dulce,
salir de cena y compartir el postre,
comer piñones,
hacer macarrones,
hablar del tiempo en las reuniones,
mirar diez capítulos seguidos de una serie,
jugar a hacer palabras,
construirlas más largas,
mirar el calendario,
subir al escenario,
sobrevolar tu barrio,
escondida en un armario.

Sólo subo cuestas
Sólo subo cuestas
Sólo subo cuestas
Sólo subo cuestas

Río por no llorar.

lunes, 26 de diciembre de 2011

High

A veces no todo es lo que parece. De vez en cuando, detrás de una estupenda sonrisa se puede esconder la más triste de las miradas. Tal vez podríamos encontrar una lágrima detrás de cada golpe. Miedo tras los gritos. Y un sin fin de cosas que todos hemos escondido. Pero ahora mismo, no me apetece hablar de supuestos ni de casos particulares. La verdad es que solo me apetece mirar la silla y creerme en el columpio, libre de apariencias.
Sonrisa punto.